Carlos 的个人资料Al estilo Gitano照片日志列表更多 工具 帮助

日志


3月5日

Retrocronismos

 
 
 

Tu cuerpo está inerte en la cama.
 
 
Tus ojos abiertos parecen mirarme, pero no es así, carecen completamente de vida. No se mueven. Coloco mis manos sobre tu cuello y comienzo a hacer presión lentamente, hasta llegar al punto de sentir que tus músculos no pueden comprimirse más sobre tus huesos, hasta el punto en que puedo sentir que tu corazón comienza a latir y bombea sangre a tu cerebro.
 
 
De pronto tus ojos dejan de estar nublados y se iluminan, tu cuerpo comienza a sacudirse violentamente de un lado para otro y me golpeas con tus brazos y piernas, tratando de liberarte. Yo te sostengo aún más fuerte, no quiero perderte, aún no respiras por completo.
 
 
Comienzas a toser. Con la voz entrecortada me ruegas que me detenga, lanzas gritos de desesperación ahogados por la fuerza de mis manos. Ganas fuerzas y continúas luchando por impedir que logre mi cometido, me pateas, me rasguñas. Intentas hacerme lo mismo a mí y colocas tus manos en mi cuello, no tienes fuerzas pero aún así lo intentas, yo no te suelto, y eventualmente te rindes y me liberas.
 
 
Ahora tratas de soltarte con tus manos, ganas conciencia e intentas hacer cuña con tus dedos. Pero mis manos son una trampa de acero, soy más fuerte que tú, te sacudes de un lado a otro, tratando de liberar tu cuello, ya tienes más fuerzas, el aire penetra en tus pulmones y gritas con desesperación. Me ruegas que te suelte, me preguntas si me doy cuenta de lo que hago, me preguntas mis motivos, lanzas alaridos de terror al darte cuenta de lo que estoy haciendo. Tu mirada refleja un miedo indescriptible, sabes que no estoy jugando, sabes que es en serio.
 
 
Tus manos continúan tratando de zafarte de las mías, yo no te suelto. Te levanto de la cama en un solo movimiento, como si tu cuerpo fuera un resorte. Ahora estamos los dos de pie, mirándonos fijamente en un momento sorpresivo. Lentamente voy soltando tu cuello, puedo sentir cómo su elasticidad hace regresar todo a su lugar. Las huellas de mis dedos sobre tu piel se desvanecen como si nunca te hubiera tocado.
 
 
Retiro mis manos de tu cuello en un movimiento violento, en mi mente muere un impulso asesino. Tú aspiras aire normalmente, estas viva, ignoras por completo lo que acabo de hacer, me preguntas si de verdad te mataría.
 
 

Photobucket - Video and Image Hosting

 
No te soltaré

11月3日

Everardo

 
Un día llegué sin querer a su ventana.
 
La vi ahí sentada, sola en la inmensa habitación casi vacía con paredes blancas. Su silueta encorvada me recordó a una flor marchita. Sin embargo había una extraña belleza en su tristeza, como los días de Enero, silenciosos y fríos, su figura gris me cautivó por su nostalgia y me hundí sin remedio en los pozos negros de sus ojos.
 
Tan solo bastó una mirada para que me hiciera suyo.
 
Continuó con sus ocupaciones solitarias, ignorando mi presencia hipnotizada. Probablemente no era el primero a quien descubría admirando el cuadro triste que representaba, pero me gustaba pensar que sí, que ella era un hermoso secreto que yo había descubierto.
 
Me quedé tras la ventana por horas, alimentándome de su imagen y abrigándome con su soledad.
 
Poco antes que cayera el sol, ella se levantó de su asiento y se dirigió a la puerta de la gran habitación, antes de irse se detuvo en el umbral y volvió un poco la cabeza para dedicarme una sonrisa apenas perceptible, una sonrisa que duró menos que un parpadeo. Pero me sonrió.
 
Mi corazón latió más fuerte.
 
A partir de entonces la visité todos los días. Antes que ella llegara a la habitación, yo ya estaba esperándola, y después de que se iba yo me quedaba un rato más en la ventana. Mi salud padeció grandemente, pues me abstenía de comer mientras ella estuviera presente, y en los días fríos el viento me calaba hasta los huesos.
 
Pero todos los sufrimientos valían la pena tan sólo por verla.
 
Ella empezó a saludarme. Me dio un nombre: "Everardo", y aunque su soledad era la misma, parecía que mi presencia constante había llenado un poco de aquel espacio vacío en su mirada. Todos los días me saludaba y se despedía de mi con una sonrisa, la cual fue volviéndose más amplia y duradera poco a poco.
 
Moriría por aquella sonrisa.
 
Aunque seguía siendo hermoso el cuadro de su soledad, no soportaba más verla así. Quería que esa sonrisa que me regalaba a cambio de mi presencia no se borrara de su rostro, quería hacer más por llenar su soledad, quería ser parte de su vida.
 
Quería hacerla feliz.
 
Había escuchado que existía una mujer anciana que podía entenderme, y no solo eso, sino que también sabía los misterios de la vida y la muerte, y que podría hacer algo para ayudarme. Me tomé un día de mi dedicación a contemplarla, y fui a ver a la anciana.
 
Enamorado tú?
 
Le sorprendió escuchar lo que le dije, estaba consciente de que eramos de dos mundos diferentes, pero el corazón no entiende de razones, el corazón vive ciego y sordo dentro del pecho y no ve ni escucha las circunstancias. El corazón solo siente y actúa.
 
Muy bien, te ayudaré, pero piensalo bien, pues una vez hecho no hay marcha atrás.
 
Me dijo que pronto sería el Día de los Muertos, el día en que la Muerte descansaba y la línea entre este mundo y el otro se volvía borrosa, el día en que se podía intercambiar vidas. Hice todo lo que me dijo y esperé a que llegara ese día, el día en que yo podría cambiar de vida, ser parte de su mundo y dejar de ser un simple espectador en su ventana.
 
Me volví un hombre.
 
Abandoné mi cuerpo anterior, abandoné mis gracias y dones con el Creador, pues desafié su voluntad al dejar de ser lo que había escogido que yo fuera, abandoné mi libertad. Pero nada de eso me importó, mi libertad la había perdido hacía mucho tiempo ya en los ojos tristes de mi amada.
 
No quise perder tiempo acostumbrándome a lo que era ahora. Corrí torpemente hasta la puerta del cuarto amplio con paredes blancas, tras cuya ventana había pasado tantos días absorto en su nostálgica figura. Me detuve un momento frente a la puerta, mi corazón comenzó a latir más rápido.
 
Abrí la puerta.
 
El cuarto estaba vacío, una nube de plumas flotaba en el aire, y a través de la ventana abierta se veía a lo lejos a una hermosa ave volar libre hacia el atardecer. 
 
 
 

Photobucket - Video and Image Hosting

 


Al menos ahora es libre.
4月17日

Diario de un Naufrago - 1ra Parte

18 de Septiembre de 2005

 

Ammm….

 

Pues….

 

Mi nombre es Ricardo XXXXXXX*. Y estoy naufragado** en una isla desierta. Estoy así desde hace 3 días, pero no había tomado conciencia hasta ahora, que he visto que soy el único sobreviviente del naufragio.

 

Todo empezó cuando me gané el viaje en yate con las modelos de TropiCoco. Al principio todo estaba genial, les tomaban fotos a las chicas, yo salía en algunas, me dejaban ponerles el bronceador, me dejaban manejar el yate, chevas gratis, etc. El fotógrafo era un mamón, todo un divo, se creía la mamá de los pollitos, pero aparte de eso, el premio está bastante chingón (sin contar los 20 litros de TropiCoco que te regalan).

 

Ya en la tardecita se empezó a nublar el cielo y el mar se puso cabrón, el barco se sacudía bruscamente de un lado a otro. El Capi dijo que era hora de regresar pero ¡sorpresa!, el motor no quería prender. A mí se me hizo un nido en la garganta (nido, por que hasta allá se me subieron los huevos), y el Capi no ayudó mucho; cuando le pregunté qué podía hacer me dijo que me metiera en uno de los cuartos, me hincara frente a la cama y empezara a rezar…

 

Pues todos nos metimos en los cuartos, ¡y a esperar!, mientras el mar nos aventaba de pared a pared, no me quejo de eso, por que me tocó sándwich entre las nenas. De pronto sentí ganas de hacer del 1, no por el miedo (o sea, ¿miedo yo?), sino por las 20 y pico cervezas que me había tomado antes. Pero el baño lo estaba ocupando el fotógrafo, literalmente cagándose de miedo (y con las sacudidas del barco… no debe haber estado muy bonito ahí adentro). En fin, mis opciones eran: orinarme en la bermuda, orinar en el mar, o que reventara mi vesícula***.

 

Obvio, decidí orinar en el mar. Mala idea por muchas razones: el viento en contra, el agua helada, la dificultad de sostenerte con una mano y apuntar con la otra, y la imposibilidad de mantenerse en pie en medio de una tormenta culera. Bueno, pa no hacer el cuento largo, me caí al mar, el Capi me vio y trató de salvarme, pero…ps no pudo.

 

Al día siguiente desperté en la playa. Lo primero que vi fue un six de cerveza que gracias al cielo estaba en excelentes condiciones, lo rescaté y me chupé todas mientras pensaba en lo que había pasado el día anterior. Imaginé que estarían buscándome (o al menos mi cadáver), así que me puse a caminar para ver si me encontraba con alguien o veía alguna casita, para avisar que no había estirado la pata, pero cayó el sol y nada, lo único que logré fue que mi piel se hiciera chicharrón de tanto andar bajo el sol.

 

La verdad, no tengo idea dónde estoy. Me lo dijeron pero no puse atención, soy una miarda para la geografía….Sé que es en ese océano que está a la derecha de México, no en el Golfo, el otro, pasando Cuba. Bueno X, para el caso es lo mismo. Estoy perdido.

 

En fin, al final del primer día traté de dormir para ver qué hacía al día siguiente, pero no pude dormir casi nada, entre el frío, el hambre y los mosquitos está cabrón conciliar el sueño. Cuando por fin amaneció lo primero que hice fue buscar algo de comer, encontré una mata de plátanos y corté algunos para comer, verdes, pero ni pedo. Ya sé, el mar está ahí nomás y está lleno de peces, pero ni sé pescar, ni tengo cómo cocinar (y tampoco sé cocinar), debí haberme quedado en los scouts más de 4 días….

 

Seguí caminando, con sed, la piel rostizada, con arena hasta el culo, cuando por fin vi algo: el yate, estrellado contra las rocas de la orilla. Bueno, antes de eso vi una gaviota sumergirse en el mar y salir con un pescado, estuvo chido. Corrí hasta el yate y en el camino encontré varias cosas que el mar había arrastrado hasta la orilla, ropa, salvavidas, más cheva intacta….cuando llegué al yate me puse a ver si había algún muerto, pero nada, vacío, nomás estaban las cosas de los demás (por alguna razón mis cosas no estaban…mta madre).

 

Probé usar la radio, pero no servía, nada eléctrico servía. Así que me puse a vaciar el yate: agarré las maletas, comida, cobijas, un machete que encontré, papel de baño, las hieleras, los pomos que no se rompieron, etc. O sea, cosas de supervivencia. Hubiera sido chido poder quedarse en el yate, pero el mar todavía le daba con fuerza y hacía que se moviera.

 

Luego de comer unos sándwiches aplastados y bajarlos con unas chelas calientes, me puse a revisar las maletas. No voy a mentir, me probé los bikinis de las chavas (¿y qué?, nadie me vio), cómodos por cierto. Bueno, lo chingón fue cuando revisé las cosas del fotógrafo, que encontré esta laptop con su panel solar, en perfectas condiciones, y con un chingo de porno en el disco duro (arte mi culo, viejas en pelotas es porno…)  En la noche, recordando mis 4 días en los scouts, agarré un bote de gasolina del yate, un encendedor y prendí una pila de ramitas secas para dormir calientito.

 

En la mañana siguiente (o séase: Hoy) agarré el machete y me fui a explorar el interior de la isla, para ver si había algún “rastro de civilización”. No me metí muuuy adentro que digamos, el hambre me hizo regresar, pero de lo que vi, estoy casi seguro de que nadie vive cerca de aquí, ok, a lo mejor no es una isla desierta, pero donde yo estoy, estoy solo. No me imagino qué habrá pasado con las niñas, el Capi, el fotógrafo mamón, y el wey de TropiCoco, espero que estén bien. Debe haber un grupo de rescate buscándome, pero no veo nada en el cielo ni en el mar, no sé si quedarme aquí hasta que me encuentren, o seguir caminando hasta encontrar a alguien. Por si acaso, aquí está quedando todo registrado.

 

Por qué no vi esa película de Tom Hanks o esa serie de Perdidos….

 

 

 


*       Se ha ocultado su apellido para proteger su identidad.

**     Se han mantenido los errores gramaticales.

***  Lo mismo, se conservan los errores, quiso decir riñones.